domingo, 14 de julio de 2019

MÉTODOS PEDAGÓGICOS BASADOS EN EL JUEGO

PEDAGOGÍA WALDORF
En estos últimos años han adquirido gran popularidad aquellos tipos de pedagogía que se han alejado de lo convencional, dando paso a nuevos paradigmas implicados en el proceso de enseñanza-aprendizaje conocidos como pedagogía alternativa. Ejemplos de ello, pueden ser la pedagogía Waldorf, el Método Montessori, las escuelas democráticas, el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) o las Escuelas Libres son claros ejemplos. Incluso en 2013 se abrió Ludus, el primer directorio web en España para localizar escuelas en las que se imparten otras opciones educativas. Actualmente tiene un catálogo de 855 proyectos.
En este artículo vamos a centrarnos en uno de estos proyectos educativos que ha ido ganando peso con el tiempo, me refiero a la pedagogía Waldorf.

Pero, ¿Qué es y en qué consiste exactamente este sistema educativo?

Aunque este tipo de pedagogía alternativa nos suene como algo muy novedoso, lo cierto es que, se empezó a idear justo tras la finalización de la Primera Guerra Mundial (1919), por el doctor en Filosofía y Letras austriaco Rudolf Steiner, por encargo del Propietario de la tabacalera Waldorf-Astoria Cigarrette Company en Stuttgart Emil Molt, para que organizase una escuela libre para los hijos de sus trabajadores.
Este método se basa en la realización de dinámicas que fomentan el aprendizaje cooperativo e individualizado en donde los alumnos y alumnas pasan a ser sujetos activos de su propio aprendizaje. La integración y la participación total de las familias, adaptación al alumno según su proceso madurativo, son algunas de las claves de este método, a diferencia de la homogenización y estandarización, a excepción de los alumnos con algún tipo de trastorno de aprendizaje, del sistema educativo tradicional.
Otro de los  principios de este método es que no hay exámenes, material didáctico externo, como los libros de texto, ni deberes, si no que el material se diseña por el propio centro bajo el amparo de un currículo oficial, pero adaptado a los ritmos de aprendizaje de cada alumno, ya que se construye en torno a una perspectiva trasversal y holística fomentando la creatividad y el espíritu crítico.
En cuanto a sus contenidos llama la atención, la importancia que se da a las competencias artísticas, ya que, además de las materias que se imparten dentro del currículum oficial, como teatro, pintura o danza hay que añadir los trabajos y talleres de artesanía. Además, se empieza impartir idiomas, sobretodo inglés y alemán desde edades muy tempranas.

¿Cuáles son las etapas educativas en la Pedagogía Waldorf?

La pedagogía alternativa Waldorf se imparte desde edades muy tempranas, concretamente desde los 0 hasta los 21 años y dividas en tres etapas: Jardín de infancia, Edad escolar y edad joven y adulta.

Primera Etapa, Jardín de Infancia (de 0 a 7 años)
Se centra en el desarrollo de la psicomotricidad fina y gruesa, la habilidad visoespacial y conocimiento del entorno físico que les rodea. Para conseguir esto, las escuelas Waldorf, crean ambientes que dan cabida a la gamificación, a la cocina y a diversos talleres.

Segunda Etapa, edad escolar (de 7 a 14 años) Esta fase gira entorno
a la creatividad y la imaginación. El docente debe de impartir las áreas de matemáticas, idiomas o conocimiento del medio a través de juegos o invención de historias que fomenten la creatividad.

Tercera Etapa, edad joven y adulta (de 14 a 21 años)
Aquí se trata de cimentar su personalidad y se motiva el espíritu crítico. En esta etapa, los educadores deben de motivar a los alumnos para que emitan juicios de valor sobre el mundo que los rodea.

En definitiva esta es otra de las muchas alternativas a la enseñanza tradicional  que podemos encontrar, aunque hay un largo camino por recorrer, ya que, lo ideal sería ir introduciendo de forma progresiva  estas metodologías en la escuela pública para sea accesible para todos.


PEDAGOGÍA REGGIO EMILIA


Reggio Emilia concibe al niño como potencialmente preparado, curioso e interesado para construir su aprendizaje, utilizando lo que el ambiente le tiende en su interacción social. Desde el punto de vista metodológico, desarrolla el intelecto del niño a través de la expresión simbólica, estimulándolo a explorar su medio ambiente y a utilizar sus mil lenguajes: palabra, movimiento, dibujo, pintura, construcción, teatro de sombras, drama, música, escultura. De igual manera, respeta el ritmo de cada niño, sin apresurarlos a cambiar de actividad.
Esta filosofía concibe como indispensable el bienestar emocional del niño para que pueda aprender, y de igual forma, el bienestar de la educadora y padres de familia. Propone además que la utilización del espacio, la ambientación y el material deben favorecer la comunicación y la relación entre los niños, así como actividades que promuevan diversas opciones y la solución de problemas en el proceso de aprendizaje.

Los principios básicos de esta filosofía son:
El niño como protagonista:  los niños y las niñas son fuertes, ricos, capaces e interesados por establecer relaciones; tienen preparación, potencial, curiosidad e interés en construir su aprendizaje y negociar en su ambiente.
Docente competente, colaborador, investigador y guía: los docentes acompañan a los niños en la exploración de temas, proyectos, investigaciones y construcción de aprendizaje.
Espacio como tercer maestro: el diseño y el uso del espacio promueve relaciones, comunicaciones y encuentros (Gandini, 1993). Hay un orden y belleza implícito en el diseño y organización del espacio, equipo y materiales en una escuela (Lewin, 1995). Cada esquina de cada espacio tiene su identidad y propósito, y es valorado por niños y adultos.
Las familias como aliadas: la participación de las familias es vital, los padres tienen un rol activo en las experiencias de aprendizaje de los niños y ayudan a asegurar el bienestar de los niños en la escuela.
La documentación pedagógica: se utiliza como forma de hacer visibles a los niños y adultos como co-constructores de cultura y conocimiento. La documentación tiene muchos objetivos: hace a los padres conscientes de las experiencias de sus hijos; permite a los docentes entender mejor a los niños, evaluar su propio trabajo y compartir con los colegas.

 Características del docente:
Tiene el papel de formarse continuamente sintiendo la necesidad de enriquecerse cada día más, dando lugar a la reflexión de sus pensamientos. De esta manera, se podría decir que los docentes se rigen bajo una concepción constructivista.
Por otro lado, el docente tiene la capacidad de escuchar al niño, dejándolo tomar la iniciativa y guiándolo de una forma productiva. Es debido a esto que se menciona que los docentes van a las escuelas a aprender con los niños e investigar permanentemente sin llegar a conclusiones descriptivas, sino que documentan narraciones de proyectos reales del día a día.

Características del alumno
Construye su identidad y aprende a interactuar con los demás y el entorno en el que vive.
Es educado en el respeto consigo mismo y con los demás, tolerando distintas razas, culturas, nacionalidades, etc.
Está en constante construcción de sus conocimientos de manera libre, pero orientado por el docente y por ende, esta construcción tiene mucha más riqueza, ya que es él mismo el que descubre nueva información y la conecta con información ya establecida.

Características del aula
Dentro de las aulas, debe haber un máximo de 25 niños y dos maestros que trabajen conjuntamente.
También se encuentran muchos objetos pequeños y grandes, inventados por los educadores y padres de familia y que no se encuentran en el mercado, para así enriquecer más el desarrollo del niño.
Los muros son usados para hacer exposiciones cortas o permanentes de los niños y adultos, y estos no son rellenados en su totalidad. Por este motivo las paredes son blancas generalmente para dar paz y tranquilidad.
Los educadores trabajan en equipo y es así que hacen proyectos conjuntamente con las familias u otros docentes manteniendo reuniones semanales para mejorar su enseñanza.

MÉTODO MONTESSORI

Pedagoga, científica, médica, psicóloga y filósofa italiana creadora del “método Montessori”, que renovó la enseñanza de niños y adultos.

Para María Montessori, los niños absorben como “esponjas” todas las informaciones que requieren y necesitan para su actuación en la vida diaria. El niño aprende a hablar, escribir y leer de la misma manera que lo hace al gatear, caminar, correr, etc, es decir, de forma espontánea.
El método Montessori, se basa en el respeto por el niño y su capacidad de aprender, donde el gran objetivo de la escuela es el cultivar en sus alumnos el deseo natural por aprender. El maestro ejerce una figura de guía, que potencia o propone desafíos, logrando que los alumnos sean participantes activos de su enseñanza y aprendizaje. Entre sus principios destacan la libertad, la actividad y la individualidad.
 El ambiente en la filosofía Montessori, no incita a la competencia entre compañeros; sino, por el contrario, apunta a que se respete y valore el logro de cada alumno en su momento y ritmo oportuno. El silencio y la movilidad son elementos indispensables en esta metodología, de manera que los niños puedan experimentar con todo el material y mobiliario del entorno, siendo este adecuado al tamaño del niño. El error, equivocación o falta, es considerado como parte del aprendizaje del niño, por ello, no es castigado o señalado, sino, valorado e integrado como una etapa del proceso. Además, se suele estimular a que el niño haga siempre una auto-evaluación.

Rol del maestro:

ü  Conocer a fondo cada una de las necesidades intelectuales, físicas y psicológicas en cada periodo de desarrollo del niño.
ü  Conocer y manejar correctamente el uso y los objetivos del material o actividad que se requiera para lograr un desarrollo armónico y adecuado del niño de acuerdo a su edad.
ü  Tener actitud activa cuando se pone al niño en contacto con el material por primera vez y pasiva cuando este contacto ya se haya logrado.
ü  Mantener el ambiente siempre limpio y ordenado.
ü  Atender y escuchar en donde se le llama, así como respetar el trabajo y los errores de quienes trabajan.
ü  Lograr despertar en el niño, independencia e imaginación durante su desarrollo.
ü  Generar en el niño, autodisciplina, bondad y cortesía.
ü  Guiar al niño para que éste aprenda a observar, a cuestionarse y a explorar sus ideas de forma independiente, motivando su interés por la cultura y las ciencias.

Rol del alumno:

ü  Ejecutar y lograr sus actividades con autonomía.
ü  Elegir y usar los materiales para construir su propio aprendizaje.
ü  Establecer la cooperación y la ayuda mutua.
ü  Desarrollar su creatividad a partir de la realidad.

Las cuatro áreas del método Montessori:

1.       Vida práctica: Ayuda al niño a desarrollar coordinación, concentración, independencia, orden y disciplina. Abarca los ejercicios para la relación social, la tolerancia y la cortesía, el control perfecto y refinamiento del movimiento.
2.       Educación sensorial: Se refiere al desarrollo y al refinamiento de los cinco sentidos: vista, sonido, tacto, olor y gusto. El propósito de los ejercicios es educar los sentidos, así el niño puede aprender sobre el ambiente y ser capaz de discriminar sus aspectos más sutiles.
3.       Habilidades de la lengua, lectura y escritura: El primer paso hacia la lectura y la escritura es sensorial. Los niños utilizan su dedo índice para conocer sensorialmente cada letra a través del uso de letras contorneadas con papel de lija; esto les ayuda a reconocer las formas geométricas, al mismo tiempo que desarrolla su destreza y aprenden las letras fonéticamente. Luego, se sustituye el dedo por un lápiz, para más adelante lograr escribir; siempre con la premisa de que el aprendizaje de la lectura y la escritura se logra en el niño de forma natural.
4.       Matemáticas, introducción a los números: Una vez más la introducción a los números y a las matemáticas es sensorial. El niño aprende a asociar los números a las cantidades, trasladándose gradualmente a formas más abstractas de representación. La educación temprana de este sentido, ayuda al niño a poner la base para la lectura y el aprendizaje de las matemáticas. Las actividades desarrolladas con los materiales sensoriales hacen que el niño pase “de lo concreto a lo abstracto” y le ayude a discriminar tamaños, colores, formas, peso, etc.

Sobre el ambiente, materiales y recursos:

En el método Montessori, los salones son espacios amplios y luminosos, que incluyen flores y plantas en un orden absoluto. Los ambientes están diseñados para estimular el deseo del conocimiento y la independencia en los niños. Asimismo, los pequeños pueden intercambiar ideas y experiencias en medio de un ambiente especialmente preparado para ellos, con muebles, materiales e infraestructura a su alcance.
Dentro de este ambiente preparado, los niños están libres de elegir sus propios materiales y actividades, cambiar de actividades, sentarse en las sillas o arrodillarse en las mantas, pueden moverse libremente por el cuarto, trabajar solos o con otros, siempre y cuando su seguridad no esté implicada y respeten los derechos de los demás. “El niño debe estar libre”, dijo la Dra. Montessori, debe estar libre para tomar sus decisiones y hacer sus descubrimientos aprendiendo por sí mismo: “la única disciplina verdadera es la de uno mismo”.

Características básicas del ambiente:

- Proporcionado: A las dimensiones y fuerzas del niño.
- Limitado: En cuanto a que el mismo ambiente dirija al niño hacia el conocimiento y lo ayude a ordenar sus ideas y aclare su mente.
- Sencillo: En la calidad de las cosas y en la línea de las formas. Debe tener un contenido elemental, esto es, que exista lo suficiente y lo necesario.
- Delatador del error: El poder darse cuenta del error lleva al niño a un razonamiento cada vez mayor, pudiendo medir las consecuencias de sus acciones.
- Lavable: Para que el niño pueda mantener limpio y cuidado el ambiente.
Todo el material es natural, atractivo, progresivo y con su propio control de error. Los materiales son elaborados científicamente, adecuados al tamaño de los niños, todos tienen un objetivo de aprendizaje específico y están diseñados con elementos naturales como madera, vidrio y metal. Estos exigen movimientos dirigidos por la inteligencia hacia un fin definido y constituyen un punto de contacto entre la mente del niño y una realidad externa, permitiéndoles realizar gradualmente ejercicios de mayor dificultad.

MÉTODO AUCOUTURIER

Es una metodología o práctica nacida en Francia en la década de los 70, está basada en el concepto de psicomotricidad, proceso de maduración que corresponde a un periodo del desarrollo infantil en el cual la sensoriomotricidad es inseparable de la génesis de los procesos psíquicos conscientes e inconscientes, es decir, con la generación del pensamiento. En dicho periodo el niño necesita del movimiento para poder pensar, o incluso, en momentos tempranos, la propia acción se identifica como pensamiento; estadío básico para el desarrollo de la personalidad, de la futura manera de pensar y actuar, por lo que es vital la creación de un marco metodológico y pedagógico adecuado para que el movimiento pueda desarrollar el pensamiento.
 Bernard Aucouturier ideó este marco para la práctica de la psicomotricidad en las escuelas infantiles, lo que hoy conocemos como Práctica Psicomotriz Educativa, tanto él como algunos de sus predecesores establecieron la existencia de una relación consistente entre el movimiento y el desarrollo de la cognición, y que la educación del movimiento no sirve sólo para el entrenamiento del mismo, para el placer o para la salud física. Cuerpo y mente se unen en la psicomotricidad de manera que los contenidos motrices se convierten en medios para el desarrollo de funciones superiores como el pensamiento, la comunicación, la afectividad o la creatividad.
 Por tanto, hemos de pensar en la Práctica Psicomotriz como una metodología que favorece que el niño experimente a través del movimiento, perciba su propio cuerpo y construya su propia identidad, facilitando el estímulo de los procesos que abren a la comunicación, la expresión, a la simbolización y a la descentración, factores todos ellos necesarios para acceder al pensamiento operacional.
De la misma manera que las actividades físicas que se practican habitualmente en la etapa de primaria no tienen cabida en la psicomotricidad infantil, esta práctica psicomotriz tampoco tendría sentido en el momento en el que los niños ya han superado el estadio preoperacional.

 Los objetivos de esta psicomotricidad o práctica psicomotriz:

Ayudar a los niños en su desarrollo de la función simbólica (es decir, de la capacidad de representación).
Favorecer el desarrollo de los procesos de segurización y de descentración indispensables para acceder al pensamiento operatorio y al placer de pensar, todo ello a partir del placer que les proporciona el movimiento y el juego libre. Constituyendose esta práctica psicomotriz como una práctica preventiva y educativa, uno de los medios fundamentales para ayudar al niño a vivir más armónicamente su itinerario madurativo.
Así, se hace necesaria la implantación de un marco metodológico que haga todo esto posible. Ante ello, Bernard Aucouturier ofrece una solución en forma de itinerario que el niño recorre hacia su maduración mental, y además propone un recorrido ajustado al proceso madurativo de cada niño, para lo que se establece una distribución de espacios en la sala de psicomotricidad, la diferenciación de una serie de momentos o fases mediante ciertas estrategias que dirigirán las sesiones, y unas actitudes concretas por parte del psicomotricista, todo ello dirigido a favorecer el paso “del placer de hacer al placer de pensar”, en palabras del señor Aucouturier.





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